oct 29 2011

Ser minoría y ser mayoría

Posted by CJav in Política

¿Por qué ganó Cristina Kirchner?
Me interesa la respuesta a esta pregunta porque aunque soy parte de la mayoría que la votó, en mi medio social (clase media), soy parte de la minoría: entre mis amigos, mis compañeros de trabajo, el barrio donde vivo y hasta en mi mesa de votación. Mi razón para votarla fue bastante sencilla: según creo, estos ocho años de NK-CFK conformaron el mejor gobierno desde que tengo memoria (nací en 1965). No perfecto ni inmaculado; pero las alternativas estaban lejos de parecerse a una propuesta superadora. Suficiente.

Odio
Como dije, conozco mucha gente que no la votó. Esta situación era más notable en la anterior elección de CFK, en 2007, y aún más en 2008-2009, desde el conflicto por la resolución 125. Quienes no estaban afectados directamente por las retenciones y además no habían votado por Cristina fueron inducidos hábilmente por los principales medios (ayudados por un mal manejo de la comunicación del gobierno) a pasar de no votarla a odiarla profundamente. Se exaltó su tono soberbio, se la contrastó con indefensos peones sin dientes a media pantalla y en tapas de diarios, y se logró un enorme encono, algo inédito en mi memoria. El pico de esta aversión ocurrió en las legislativas de 2009. Con un vicepresidente opositor, quedó la sensación de que el gobierno perdió las elecciones. Sí perdió legisladores, aunque fue la primer minoría por suma de votos de todo el país. Este es un detalle importante, porque si aun en ese momento el oficialismo sacó más votos que cualquier otra minoría, está claro que lo de hoy no debería ser tan sorpresivo como fue desde las PASO. La proporcionalidad parlamentaria puede enmascarar algunos números, pero los votos para presidente cuentan a todo el país como un distrito único. Fue tal el lavado cerebral, que en ese tiempo recuerdo que cuando hablaba de política con una persona que no conocía, ésta asumía sin pensarlo que yo también odiaba a CFK. Cuando aclaraba tímidamente que no, recibía una mueca de sorpresa. Y de los conocidos escuché más de una vez el curioso "¿a vos te gustan los K? Qué raro… siendo tan inteligente". En esos días, la opción de los inteligentes era Lilita Carrió, o Cobos.
Leyendo foros de diarios, blogs, y escuchando opiniones, hoy veo tres grandes grupos entre los que no votaron a Cristina: los que eligieron alguna otra opción porque evaluaron que haría un mejor gobierno; los que jamás votarían un peronista; y los que prefieren cualquier otra opción que no sea Cristina, no importa cuál, porque aún conservan aquel odio nacido hace tres años. Muchos no saben bien por qué. Les quedó grabado a fuego. Mucha gente necesita, como si fuera una religión, adoptar ciertas verdades inamovibles, y cuestionarlas es doloroso e incómodo. 
Me interesa este tercer grupo, el del odio visceral, porque conozco unos cuantos y me parece que ese odio no es consciente. Explican su encono apoyándose en los aspectos negativos del gobierno, creyendo cualquier rumor u operación mediática, y minimizando -cuando no directamente ignorando- cualquiera de sus logros. Pero eso trae un problema: si es tan evidente lo desastroso que es el gobierno, ¿cómo explicar entonces el aluvión de votos a Cristina?

Clientelismo
El principal argumento que esgrime este grupo es el del clientelismo. Usualmente entre adjetivos insultantes, indican que los que votaron por Cristina son los vagos que no quieren trabajar y viven de subsidios, viviendas adjudicadas, netbooks regaladas, televisión gratis, asignación por hijo, etc, etc. Y que ellos, en cambio, se matan trabajando, viajan como sardinas, y seguramente les gustaría hacer piquetes para reclamar viviendas gratis, pero no los hacen. 
Este razonamiento parece indicar que, si les dieran a ellos algo a cambio, entonces también votarían por Cristina. Es así, o se ubican a sí mismos en un lugar de moral superior que los "vagos" que critican, que justamente es la gente de más bajos recursos. Va de suyo que el gobierno no hizo una encuesta para sondear quienes se venderían por un beneficio, para así saber a quién dárselo.
Por otro lado, de ese argumento también se desprende que el clientelismo llegó a más de la mitad de la población de votantes -algo evidentemente exagerado- y que además, nadie que no haya sido alcanzado por esos subsidios podría votar al gobierno.
No encuentro otro motivo que el odio a CFK para el argumento clientelar, porque sino sería despreciable. Aunque no suelo hacerlo, voy a mencionar mi caso personal, porque a una generalización tan burda le viene bien un contraejemplo concreto.
Pertenezco al universo de personas no favorecidas especialmente por este gobierno. Nací en una familia de clase media, que en alguna época supo lo que es vivir al día y estar sin un peso de más. Pero nunca me faltó lo básico, y ahora sé que eso es mucho más de lo que mucha gente tuvo y tiene. Y no tengo manera de saber lo que es vivir en la pobreza, o sin casa, o sin algo para comer. Y como no lo sé, no me pongo a teorizar sobre si es mejor dar pescado que enseñar a pescar. Prefiero que el estado se encargue de que haya comida en la mayor cantidad posible de estómagos del país, y que con las políticas de largo plazo -educación, ocupación plena- se encarguen del resto. Habrá seguramente un par de vagos o de corruptos que se aprovechen, pero es un precio muy bajo a pagar por las ventajas. Como yo prefiero vivir como vivo y no lo cambio por una casa a cambio de acampar en una plaza por un mes, entonces no me quejo si el estado soluciona ese problema con mis impuestos. Al contrario, me enorgullece vivir en un país con un estado así. Me pregunto si los que se quejan de los subsidiados con una incomprensible envidia cambiarían su vida por la de ellos, mano a mano. 
Por si falta aclarar: no soy peronista. Todo lo que tengo lo conseguí con mi trabajo. No recibo la AUH ni ningún subsidio directo. No soy jubilado, así que tampoco me beneficia el aumento bianual. Cada vez pago más de impuesto a las ganancias. Me gusta viajar, pero todavía hoy, con un trabajo mejor, gano menos en dólares que en 1997. La inflación me aumenta la nafta y las expensas. La empresa donde trabajo peligra, porque pertenece a la corporación de medios enfrentada con el gobierno. No soy gay, así que la ley de matrimonio igualitario no me benefició personalmente. Pero voté a CFK, convencidísimo, porque creo que le mejoró la vida a una enorme cantidad de gente, y sentó bases de bienestar cuyos frutos se verán aún más notablemente en el futuro.

Medios
Según el argumento de la crispación clientelar, no existe explicación a mi voto. Contribuyen a esta perplejidad los principales medios de comunicación, empeñados en diseñar tapas y titulares que resaltan flaquezas y problemas y ocultan logros y buenas noticias. Esto es comprobable a diario, y es tan fácil de ver que sólo la inercia y la pereza de investigar un poquito puede explicar que aún vendan tantos ejemplares. Para tomar dos ejemplos recientes: noticias como la inauguración de la embajada argentina en Brasil, el principal socio de Argentina para todos los políticos; la puesta en marcha del tren que une Argentina y Uruguay son invisibilizadas como si no existieran. El rol de referencia histórica de los diarios se perdió para estos medios, que se convirtieron en velados voceros de una postura política y de propia conveniencia que disfrazan de independencia y objetividad. Por supuesto, esto generó una cantidad de medios oficialistas que son menores pero revoltosos, y tampoco son objetivos, aunque al menos no alardean de falsas independencias. Entre ambos extremos hay honrosas excepciones, lamentablemente no muy significativas en ventas y llegada.
Pero el poder de fuego de los medios opositores se fue perdiendo, por el abuso del sesgo y porque de alguna forma los medios oficialistas pusieron en evidencia sus operaciones. Si la tapa del principal diario argentino -que solía fijar la agenda de cada día y tenía el poder de hacer tambalear gobiernos- está consistente y constantemente alejada de la realidad diaria, llega un momento en que deja de tener efecto, como el cuento de Pedro y el Lobo. Hoy podemos ver titulares que tantean imponer como tema del día algún supuesto caso de corrupción, y pasa desapercibido como si no hubiera existido. Es divertido que, con el resultado de las elecciones, ahora se alcen voces reprochando al oficialismo por su prédica contra los medios mayoritarios, porque con este resultado entonces su influencia "no era para tanto". Desestiman la constante prédica de políticos, medios y periodistas oficialistas para poner esto en evidencia, y los propios errores de los grandes medios. Es como considerar inútil la vacunación antirrábica porque casi nadie se enferma de rabia. Lo último es cierto, pero no porque la rabia no exista.
Quizá el mayor mérito de los medios oficialistas fue permitir que el voto a Cristina dejara de ser vergonzante. Desde su aparición, cada vez fue menos raro encontrar otras personas que también defendieran al oficialismo, y se atrevieran a reconocerlo. Antes permanecían ocultos, cada uno pensando que era el único en kilómetros a la redonda.

Hechos
¿Por qué votamos los que votamos por Cristina?
La corrupción existe y existirá siempre, en este y en cualquier gobierno. Creo que lo que hay que chequear qué es lo que se hace con los casos probados, o al menos procesados, y ver como reacciona el gobierno. En principio no veo en este una defensa corporativa, y en general se tendió a separar del cargo apenas hay una orden de procesamiento. Después, por mi parte descarto las decenas de denuncias de enriquecimientos desmesurados, supuestos empresarios testaferros y todo lo que circula sólo en medios y nunca probado ni juzgado. Lo que muestran los medios a simple vista es suficiente como para ignorar lo que denuncian sin prueba alguna. Ya perdieron toda su credibilidad. Claro: si uno piensa cosas como "son todos ladrones", no hay mucho que hablar. Ya se trata de fe.
Seguramente hay problemas que resolver, como la inflación o la dificultad de la clase media de acceder a la vivienda propia. Pero los defectos y flaquezas del gobierno quedan, a mi criterio, muy lejos en importancia contra los logros y avances. Sin googlear, a pura memoria: La depuración de la Corte Suprema, la política de Derechos Humanos, la solución a la deuda externa (parece que nos olvidamos del peso que producía ese problema todos los días. Era una noticia constante, una espada de Damocles insoportable). El final de la estafa de las AFJP. Reducción de la desocupación. Política de superávit y crecimiento de reservas. La solución al conflicto por Botnia. Los hechos que son noticia por no serlo, como que ya pasó el último verano del gobierno sin cortes masivos de luz (algo que predecían casi todos los políticos y medios opositores) y pasó también el último invierno sin faltante de gas en los hogares. La ley de Medios Audiovisuales. El salto de calidad en la relación con Sudamérica, la Unasur. La ley de medicamentos genéricos. La jubilación de amas de casa, la movilidad de las jubilaciones, la AUH. Las netbooks a los chicos. El fútbol por tv gratis. La adopción de la misma norma que Brasil para la Televisión Digital Terrestre, a pesar de las presiones, y la cantidad de antenas ya instaladas. Creación de los canales Encuentro, PakaPaka, Incaa. El lanzamiento de un nuevo satélite nacional. La política para la ciencia y tecnología, los planes de repatriación de científicos, Tecnópolis. DNI y pasaportes rápidos y eficientes, fuera de la PF. La justiciera patada al inepto FMI.

Soberbia
Creo que en las elecciones legislativas los votantes opinan sobre el estado actual, y por eso cada uno expresa su conformidad o no de acuerdo al dia a día. Pero las elecciones para la presidencia están más relacionadas con expectativas que con premio y castigo a la gestión. Y pensando en capacidad para manejar el ejecutivo en los próximos cuatro años entre los candidatos disponibles, yo no vi otras opciones y aparentemente pensó lo mismo más la mitad de los votantes.
Una de las palabras que más mencionan los portadores del odio a CFK es "soberbia". Soberbia K. Es curioso que ante la imposibilidad de explicar el voto a Cristina, ignoren que cruza todas las clases, poblaciones y edades; que la votó gente no subsidiada, como yo; que ignoren la cantidad de pensadores, artistas, escritores e intelectuales que apoyan al gobierno, y simplifiquen la contradicción considerando que sólo se trata de vagos subsidiados, porque los que piensan, estudian y se matan trabajando son sólo ellos. De otra forma no encuentran explicación. Salvo, claro, aceptar que tal vez se equivocan: ¿Soberbia de quién?

2 Responses to “Ser minoría y ser mayoría”

  1. elmursa Says:

    "…asumía sin pensarlo que yo también odiaba a CFK." Genial!! Ni que trabajáramos en la misma empresa. Gran nombre para el blog, la primera canción que me gustó de los Redondos. Lo de no haber sido beneficiado personalmente es un tema que quise encarar más de una vez, me dormiste. Date cuenta Carlitos que lo que escribiste es una joya, seguí haciéndolo. Gracias amigo!

  2. CJav Says:

    Gracias Mursa!!!
     

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